Gideon Rachman en el Financial Times, señala a propósito de la crisis de deuda en Europa que en esta época del año los europeos empiezan a soñar con lugares más cálidos. Es verdad, todavía no viven el frío con toda su intensidad, pero ya se anticipan temperaturas inhóspitas. Como parece un sino inevitable, los ojos se vuelven a los abrigadores plumones y abrigos alemanes. Pero en Alemania, no están dispuestos a entregar su cobija arriesgándose a contagiarse con pulmonías ajenas. Wolfgang Scaüble, ministro de Finanzas alemán señala que la sobrevivencia del Euro requiere una coordinación obligatoria en las políticas fiscales de la zona euro. Pero, eso exigiría una revisión completa de la institucionalidad de la Unión, la que en materias fundamentales, requiere la unanimidad de sus miembros. Siguiendo su propia lógica, si ello no es viable en un horizonte apropiado, tampoco lo es el euro y cuando, lo dice el ministro de finanzas de Alemania, más vale tomarlo en consideración.
Por el momento la situación es inestable. El alivio ahora sólo descansa en las compras de Bonos del Banco Central Europeo. Cualquier rescate con efecto dominó (Portugal, España..) haría el fondo de ayuda; los € 750 billones insuficiente porque no se puede usar hasta extinguirlo. Alemania se opone a aumentarlo, pero si accediera, aportantes con romadizo: Italia y Bélgica, podría contraer neumonía y requerir ayuda para ellos mismos.
No es de extrañar que el oro haya alcanzado records históricos U$ 1.430 la onza, pero todavía falta para llegar a los niveles de 1980 en dólares actuales: U$ 2.600. La propuesta de una moneda a la Zoellick adquiere cada día un mayor atractivo. Las dificultades que señala el The Economist para redefinir el área de vigencia del Euro son efectivas, pero ellas no lo hacen viable. El dólar no se aprecia, no adquiere mayor poder de compra cuando se devalúa el Euro.
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