sábado, 11 de diciembre de 2010

La Euro Zona y la Liquidez en 2011

El 7 de Diciembre pasado, Martin Wolf, editor del Financial Times se hace tres preguntas fundamentales para saber si la zona euro podrá mantener su estructura actual: ¿Cuan probable es podamos observar defaults soberanos en serie? Es muy posible, se responde. ¿Se harán las reformas estructurales necesarias para evitar ese escenario? Probablemente no, es su respuesta. Entonces, ¿podría la zona euro sobrevivir a estos defaults? Quizás, pero sin mucha certeza.
Mi percepción es que la situación que enfrenta el mercado financiero europeo es muy delicada particularmente frente al 2011. En primer lugar la proporción de bonos soberanos en el total de activos bancarios se ha triplicado en los últimos años sobrepasando el 15%. La característica de los bonos soberanos es la ausencia de garantías, por tanto, la confianza es crítica para encontrar inversionistas a precios razonables. La relación entre crecimiento económico o generación de ingresos y carga financiera, es el sustento primario de la confianza y por tanto de la liquidez.
Los inversionistas han comenzado a discriminar entre países y emisores. Más aún cuando importantes autoridades están señalando que los tenedores de pasivos deben asumir parte de las pérdidas para que no todo el costo de los rescates recaiga sobre los contribuyentes.  Hace dos años la diferencia de rendimiento de bonos de distintos países era despreciable, ahora entre un bono alemán y uno Irlandés llegó a superar el 6%. Actualmente, el Deutsche Bank paga en sus depósitos a un año un tercio de lo que tienen que pagar el Santander o el BBVA.
En el 2011, según Dealogic, los bancos de la euro zona enfrentan vencimientos de pasivos por €650 billones. Pasivos que se piensa deberán ser renovados mediante emisiones de bonos a mediano y largo plazo. Pero a pesar de los recortes en los presupuestos primarios, los déficit fiscales persistirán y la carga financiera de los estados se incrementará como resultado de las mayores tasas de interés. La competencia entre bancos y estados, entre confiables y no confiables, hacen que la respuesta a la pregunta fundamental de Wolf sea muy incierta.

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